2018 ha sido un gran año para las «startups» españolas

Jon Oleaga | 31/12/2018

Nuestro país es el tercer destino europeo de talento tecnológico y ostenta la segunda posición en crecimiento de desarrolladores nacionales en Europa

El sector emprendedor lleva en pleno auge desde hace unos años, importando tendencias de otras partes del mundo, sobre todo de California, cuna del emprendimiento tecnológico. Pero ¿cómo ha calado esta «moda» en Europa y en España? Nadie duda de los beneficios del emprendimiento tecnológico para la economía de un país, pero ni Europa ni España son California, ni tienen el mismo ecosistema que posibilita el afloramiento de «startups», ni la misma cultura.

Según el informe de Atomico, en colaboración con Slush y Orrick, el sector tecnológico europeo está creciendo cinco veces más que la economía de Europa, alcanzando la inversión privada 23.000 millones de dólares, 4,6 veces más que en el 2013. La gasolina que necesitan las empresas tecnológicas para funcionar ha aumentado considerablemente el capital disponible para la creación y aceleración de «startups» en Europa. La prueba de ello es que 17 «startups» europeas han alcanzado la valoración de 1.000 millones de dólares este año, convirtiéndolas en los consabidos unicornios.

Hablando ya de España, que todavía se encuentra muy lejos de la inversión europea concentrada en determinados países, sólo representa el 4% del total del capital invertido en Europa, un porcentaje muy pequeño que supone 724 millones de dólares en lo que va de año. Nada que ver con Reino Unido, por ejemplo, donde la inversión es diez veces superior.

A pesar de todo, este año tenemos por primera vez nuestro propio unicornio español, Cabify, con un a valoración de 1.400 millones de dólares. Pero éste se ha convertido más en una excepción que una regla. A pesar de todo contamos con grandes promesas locales en el panorama emprendedor, como Globo (la empresa de servicios a domicilio), LetGo (web de venta de segunda mano fusionada con Wallapop), o Jobandtalent (el portal de oferta de empleo que tan bien está funcionando).

De talento andamos sobrados, siendo España el tercer destino europeo de talento tecnológico y ostentamos la segunda posición en crecimiento de desarrolladores nacionales en Europa, después de Portugal, con un crecimiento del 15%. Factores como la buena calidad de la educación, salarios bajos y el buen clima hace que muchas empresas vean España como un buen lugar donde establecer sus oficinas.

Preguntamos sobre su visión del ecosistema emprendedor a Miguel Ángel Díez Ferreira, dilatado emprendedor y consultor en emprendimiento.

¿Cómo ha cambiado todo desde que empezaste como emprendedor?

Cuando yo empecé a emprender, en España los creadores de «startups» éramos unos bichos raros. Éramos pocos y nos conocíamos todos, había unos pocos inversores especializados en digital y normalmente las inversiones eran muy pequeñas. No estábamos en el radar de los inversores internacionales, así que había que competir con muy pocos recursos.

Afortunadamente eso ha cambiado por completo. Ahora se puede decir que hay una industria: hay docenas de inversores en distintos estadios, las rondas son millonarias en muchos casos, inversores extranjeros financian a «startups» españolas, hay aceleradoras e incubadoras, asesores, formación… Se han producido éxitos importantes y eso ha consolidado el sector. Ahora, sí estamos en disposición de competir globalmente y hay unas cuantas «startups» que lo están haciendo con éxito. Y en mi opinión es solo el principio: veremos más unicornios en España en poco tiempo.

¿Qué ha mejorado?

Todo. Ahora sí hay una industria y nos hemos dado cuenta de que podemos competir, y de hecho, tenemos fuertes ventajas competitivas frente a otros países: formación, mucho talento y costes muy contenidos.

¿Qué queda por mejorar?

Hay que seguir apostando por la formación en emprendimiento. Y luego está la eterna asignatura pendiente, que es el apoyo de la Administración. Hasta el momento, ningún Gobierno ha hecho nada por ayudar al sector digital español, más bien al contrario. A ver si pasamos pronto de las buenas palabras e intenciones a los hechos.

Fuente: ABC

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