Lo que un emprendedor debe saber sobre financiación

Lo que un emprendedor debe saber sobre financiación

No hay emprendedor o emprendedora que no se pregunte cómo va a financiar su proyecto. Por eso, en Emprenderioja volvemos a hablar sobre la Financiación y queremos iniciar una descripción técnica y profunda sobre este concepto. Hoy nos centraremos en la definición y objetivos principales:

¿Qué es la Financiación?

Técnicamente, el acto de financiación consiste en la obtención de fondos o capital para crear y desarrollar un proyecto empresarial.

Toda empresa se crea y desarrolla con la finalidad de hacer frente a una demanda de bienes y servicios, para satisfacer esa demanda es preciso realizar inversiones en personas, en bienes de equipo, inmuebles, mercancías, etc. y tales inversiones sólo se pueden llevar a cabo se dispone de la suficiente financiación, es decir, de los recursos necesarios.

Los recursos financieros, que son la suma del capital propio y de la capacidad de endeudamiento de la empresa, proveen a la misma de los fondos necesarios para que desarrolle su actividad y genere rentabilidad.

Tipos de financiación: Propia y ajena

Según el origen de los recursos financieros de los que dispone la empresa para desarrollar su actividad, los sistemas de financiación de la empresa pueden clasificarse en dos grandes categorías:

  • Financiación interna
  • Financiación externa

La financiación interna, autofinanciación o financiación propia está integrada por los recursos financieros que la empresa genera por si misma, sin necesidad de acudir al mercado financiero: las reservas generadas, las amortizaciones acumuladas y las provisiones y previsiones son las partidas contables que recogen los recursos financieros propios de la empresa.

Con frecuencia la financiación interna no es suficiente para satisfacer las necesidades de recursos de la empresa.

La Financiación externa o ajena es la constituida por los recursos financieros que la empresa obtiene del exterior, en la mayoría de los casos porque su autofinanciación no cubre las necesidades de recursos y debe recurrir a la obtención

de préstamos a corto, medio y largo plazo en el mercado financiero entre otros productos.

¿Qué es un producto financiero?

El sistema financiero está constituido por el conjunto de instituciones e intermediarios financieros que recogen el ahorro ocioso y lo conectan con las necesidades de inversión a través de unos vehículos que son los productos financieros.

Estas acciones de intercambio de productos financieros se desarrollan en el marco conformado por el mercado financiero sujeto a la ley de la oferta-demanda.

Partiendo de la definición de producto: se puede definir el producto financiero como el servicio que satisface la demanda de financiación externa de las empresas y que representa la oferta de las instituciones financieras. Es decir un producto financiero es todo servicio de financiación que las entidades financieras ofrecen a sus clientes, las empresas, con la finalidad de proporcionarles los fondos precisos para el desarrollo de su actividad y la cobertura de sus necesidades de inversión. De la misma manera también serían productos financieros todos aquellos elementos que las entidades financieras pongan al servicio de las empresas para captar su ahorro y rentabilizarlo.

El precio que las empresas pagan a las entidades financieras por la obtención de los productos financieros es el denominado “precio del dinero”, y es el tipo de interés que se asocia a toda operación financiera. Puede definirse como el diferencial entre el capital que la empresa recibe al contratar un producto financiero y el que posteriormente devuelve a la entidad financiera.

¿Cuándo es conveniente o necesario acudir a la financiación externa?

La necesidad de financiación externa surge cuando los requerimientos financieros de la actividad

empresarial o las inversiones necesarias para su innovación o crecimiento no pueden cubrirse con los recursos propios o cuando debemos reservarlos para cubrir otro tipo de necesidades financieras.

Las aplicaciones básicas de la financiación externa se clasifican en:

La financiación de circulante, o necesidad de tesorería, motivada por un desfase entre la liquidez de la que dispone la empresa y el devengo de los gastos corrientes o las obligaciones a corto plazo de pago a proveedores, derivados de la actividad habitual de la empresa.

La financiación de inmovilizado, consistente en inversiones a medio o largo plazo en los bienes de equipo necesarios para desarrollar las actividades o procesos productivos.

La financiación de inmuebles, orientada a inversiones a largo plazo y muy costosas en bienes inmuebles, locales, naves, edificios.

Para hacer frente a estas necesidades de financiación, la empresa acude al mercado financiero en busca de los fondos necesarios, se endeuda con las instituciones de crédito y contrae la obligación de devolver los fondos recibidos más los gastos asociados a los distintos productos financieros.

¿Hasta dónde llegar con la financiación?

Cuando la empresa acude al mercado financiero para obtener fondos, al mismo tiempo está contrayendo la obligación de devolverlos mediante pagos periódicos a las entidades crediticias que se los han facilitado.

Los conceptos capacidad de endeudamiento y riesgo de insolvencia surgen de la relación existente entre la capacidad de la empresa para hacer frente a tales pagos periódicos sin comprometer ni su solvencia a corto plazo, ni por supuesto la continuidad de su actividad, como consecuencia de falta de liquidez o por pérdida de las garantías aportadas.

El ratio de endeudamiento mide la relación existente entre el importe de los fondos propios de una empresa y las deudas que tiene contraídas a medio y largo plazo, es decir, la capacidad que tiene para cubrir tales deudas con su propio capital.

Ratio de endeudamiento = CC.PP / D.T

En la medida en que el ratio de endeudamiento es menor, la capacidad de obtener financiación externa por parte de la empresa también es más baja.

Es decir, si el nivel el endeudamiento aumenta y deja de estar cubierto por los capitales propios, aumenta el riesgo de insolvencia y cualquier contratiempo puede poner en crisis a la empresa. Por otro lado, ante un nivel elevado de endeudamiento, las entidades financieras no asumirán el riesgo de conceder nuevos préstamos a la empresa o, si lo hacen, será a con un coste más elevado.

Cada empresa, en base a su experiencia, a sus costes fijos, a sus necesidades de liquidez, a sus plazos de producción, facturación, cobro y pago, debe conocer su nivel de endeudamiento óptimo que le permita crecer o saldar deudas, sin comprometer su futuro.

Como salvaguarda para las entidades financieras se crea la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE), a la que las entidades crediticias comunican los créditos que han concedido a sus clientes, importes mayores de 6.000 euros. Con estos datos el CIRBE califica el riesgo de insolvencia de cada empresa mediante un sistema de puntuaciones y lo comunica a las entidades financieras.

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